lunes, 23 de mayo de 2016

El problema es que ya no estoy muerta y el mundo sólo está la mitad de vivo. Por éso las ansias de las tardes oscuras, por éso mi cuerpo que se fatiga y mi espíritu que lo empuja a volver al camino. Por éso la gente incompatible con mi forma de pensar y los diálogos desencontrados. Por éso mi inconsciente resistencia a involucrarme en rutinas sonambúlicas. No combino con lo medio vivo. Mis pulmones se incendian al contacto con el aire y el cielo completo se me entra por los ojos. Mi respiración es más extensa que las horas del día y al caer la noche me ahoga lo que no alcancé a vivir.
No me conformo, no me quedo tranquila, no entiendo, no quiero.