martes, 12 de abril de 2016


Estoy gritando. Pueden verme aquí sentada frente a la televisión, con la cara impávida y el cuerpo inmóvil, pero estoy gritando, arrancándome el pelo y llorando. También caminando de un lado a otro y bebiendo licor hasta la inconsciencia. Prendiendo un cigarro tras otro, maldiciendo, tomando un camino perdido de todos ¡huyendo!. Estoy en la calle. Estoy golpeando su puerta, derribando su jaula, mientras mi corazón se me sale del pecho y se incendia. Estoy muriendo, estoy riendo descontroladamente, estoy abandonando mi casa y el apestoso futuro. Estoy en todas partes. Estoy a su lado en la cama, observándolo dormir, acariciándolo hasta volverlo niño sin miedos, arrastrándolo desde el infierno. Mi mano sujeta una taza de café frío, pero en realidad está sujetando su mano mientras volamos; hemos destrozado el techo y nos hemos lanzado hacia el cielo negro. Tan muertos, tan libres...tanto descanso para nuestros pies adoloridos. Mi voz automática en realidad canta. Mis ojos vacíos están en otro lado, abiertos y maravillados. No soy la que ahora cuenta el avance de las horas de esta tarde amarga, soy la que duerme con él un sueño aparte donde él sonríe, él me abraza, él descansa, él ya no guarda en los párpados su pena, él susurra "te amo, muñeca".

domingo, 3 de abril de 2016


Me dijeron que el arte sólo existía en el dolor. Yo soporto la locura mejor que la tristeza, por lo que huí de las inspiraciones dolorosas del drama. Para éso, para no volverme loca. Tengo demasiadas deudas que pagar como para estar loca y demasiada técnica en la cabeza. Pero la puerta está siempre abierta y hay un cielo en cada lado. Tengo mis fantasmas locos y cuerdos, pero sólo los primeros me acarician el pelo. Aún no puedo decidir en cual juntaré ambas mitades de mi disociado cuerpo. Transito, por ahora, más o menos a voluntad, más o menos arrastrada a la fuerza por mis insurrectas ideas.
Veo pasar las estaciones. Me quejo del frío, me quejo del calor. Me quejo de las micros, de los tacos y del encierro. De que estoy demasiado al sur de mis sueños y al norte de mis miedos. No es suficiente la ruta para mis pasos pequeños y nerviosos, que  a veces desesperan y a veces celebran. Que marcan una huella única, buscadora de pisadas ajenas Estoy en un terminal de buses, donde no sólo se termina sino también se comienza, también se huye, también se espera. Lo aprendí en la infancia cuando mi chasquilla de niña iba y volvía, respondía llamadas, bostezaba y temblaba, donde ignoraba el curso perdido que tomaba la vida. Lo perdido se recupera a medias, por lo tanto, a veces tengo conciencia y a veces mi alma es sólo una viajera entre estrellas.

viernes, 1 de abril de 2016


En este otoño
también yo cuelgo de una rama
¿me suelto? ¿no me suelto?
El viento del pensamiento juega con mi mareado cuerpo
Ya tengo en el pelo los colores del ocaso
y el crujido de las castañas en la garganta

¿me suelto, no me suelto?
la ruleta rusa de la estación del fuego dirige mis sueños
y mis llantos
mis descansos
mis infiernos

¿vuelo o no vuelo?
¿me quedaré despierta para ver el bosque desnudarse?
¿seré nada más que otro suspiro lanzado al viento por los cerros?

siendo así todos los caminos estarían benditos
todos serían un buen lugar para caer

me desplomo en la hermosa muerte de la tierra
en un cálido estallido de nostalgia y romance insoportable