La vida es una puta
te suelta la mano en los acantilados para dársela a otros
y ahí quedamos los muertos
colgando como títeres del infierno
Pero ya no buscaré pasajeras bondades
me retorceré cual insecto negada a ser arrojada al fuego
y, desempolvando mis alas negras
me elevaré sobre mi propia estupidez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario