sábado, 19 de septiembre de 2015


La embarazada frente a la tumba
no sabe que ha suspendido el tiempo
no sabe que su existencia es la más efímera de las presentes
más efímera que el espacio circundante que envuelve el canto de los árboles
más que el anhelante que carga su vientre, más que el durmiente que yace ante su frente


Pasa...
el dolor pasa
el amor también
la pena y la nostalgia pasan
pasa la desesperación
pasa, sin pena, la rabia
el miedo, el orgullo, el despecho
pasan...

Qué cualidad tiene el tiempo que acalla los gritos del alma
Qué canción de cuna susurra al oído de los dolientes el tic tac imparable de los relojes
Qué cualidad o qué perversidad
hace inverosímil la realidad


Ve a casa

y luego vuelve...

a compartir conmigo los secretos del universo
ve a casa, al mundo de la vida de la gente
sus aprendizajes de lo humano y profano
sus temores y soledades

Luego, vuelve a mí
a ésta senda marcada por la huella de los cuerpos precedentes
discípulo del conocimiento
viajero hambriento de misterios
Vuelve a golpear la puerta que guarda lo sagrado
Dame la mano y renace
mi espera custodia la llave

Tú, desposeído de la divinidad
búscala en la comunión de la piel de las hembras

Hay un camino erigido por las brujas......

Si no temes
si tu voluntad es fuerte
si sueñas, sientes y entiendes
si no eres de la codicia dormida de los que toman y no devuelven
si no eres pájaro ciego chocando contra los acantilados
¡Escala, asciende!
Un alma hechicera resguarda tu cama
mas si renuncias al peligro y al suplicio
                                                               .................ve a casa
a la vulgaridad de la vida cotidiana
- y no vuelvas -
la puerta estará cerrada
tu voluntad, debilitada
el camino cortado
hasta la próxima vez que, con otro rostro y otra historia
tu naturaleza llame otra vez a despertar a tu conciencia


¡Ármate!
En el pecho, flor de romero
en el cabello, trenzado de hierro
unguento en tus pies que transitarán por el fuego
¡mujer, ármate!


Hay dolor en la cordura y la vigilia
hay dolor físico en los padecimientos del espíritu
¡Pero no cierres tus ojos, no cierres tu carne!
No adoptes el sonambulismo consolador del los débiles
Tú no
recibe los embates con el pecho abierto
recibe la tormenta y el granizo sobre tu cabeza
y así, conviértete en la tormenta
vuélvete ventisca
y que las bestias enviadas desde los infiernos
laman tus manos en alabanza
que aúllen como gatos mansos por tus caricias

¡Grita! desgarra tu garganta
lanza un alarido a la mitad de la guerra
en medio de los caídos y los que se aferran a la fuerza

Grita por tu salvación
Exige tu recompensa
Que los truenos lleven tu nombre


Sacrificio de animales y hombres
la sangre se mezcla en la fuente de la que beben los Dioses
los padres de la guerra y los guardianes de las encarnaciones

Últimos alientos , al unísono, ascendiendo en un torbellino que nubla las consciencias
carne por carne
vida por vida
y Ellos, sin hacer diferencia, reciben en su mesa a los espíritus de la tierra

martes, 15 de septiembre de 2015



A veces-siempre, siento miedo por que no sé quién seré después de esto. He cambiado como nunca pensé que lo haría, pero ¿cómo ser la misma después del dolor? no de la pena, no de una derrota, sino de un dolor que te ha dejado partida en dos, pero ante el cual he decidido no cerrar los ojos. Me he dejado envolver por el llanto y el pánico sórdido y me he quedado en pie, pero deshojada, como un árbol que sale del invierno. No soy la misma, imposible hacer volver la inocencia y la sorpresa.
¿Soy más fuerte? Sí, pero porque me he llenado de desencanto y ahora mi motor es la provocación de la vida.
Supongo que después miraré hacia atrás viendo este tiempo como la auténtica infancia que llego tardía, pues mi niñez nunca fue feliz. Era una niña triste y temerosa, pero estos años fueron mágicos, entre el juego, la espera, la mirada maravillada.
Ya no vuelvo a tener pena ni miedo. Me he aferrado con uñas y dientes a la porquería de juego del destino...no sé por qué, será simplemente por joder, por orgullo, por no permitir que nada me pase por encima.
¿Podrán venir dolores superiores al primero que te rompe la visión completa del mundo? No creo, pues aunque vengan fracasos, muerte de seres queridos, alejamientos, miedos...todo será coherente cono el mundo doloroso que asumo. Ya no habrá sensación de irrealidad como esta vez, sensación de pesadilla. Pesadillas que dormida y en vigilia se acaban. Esta es la realidad, no hay esperanzas por las que luchar por mantener en pie con desesperación, solo el aprendizaje de responder a golpes a la vida que pugna por derribarte. Tengo el arrojo que sólo da el no tener nada, nada que perder.

lunes, 14 de septiembre de 2015


Por las noches te desprecio.
Por las noches tu aliento en otro cuello, absorbiendo otros cabellos, velando otros sueños.
Por las noches maldigo antiguas noches en que yo era el tesoro abrigado por tu desvelo, deseando y suplicando alargar el momento hacia lo eterno
Por las noches tiemblo por tu ternura derramada sobre otro cuerpo.
Y desprecio tu sacrílego acto de lanzarme a los cuervos.
No más música, no más velas rojas, no más susurros, no más madrigueras.
Se me acaba la ilusión de lo bello y verdadero, sólo queda la fortaleza que otorga la ira en las noches oscuras, vacías, frías, con sólo la lucha del alma de los gatos custodiando lo que me queda de vida.



No ha consideración para los fuertes
Si mostrara todas mis lágrimas ¿te quedarías?
Si gritara, rogara,
.... si muriera
¿te quedarías?
Si supieras que siento, si supieras de mi infierno
si me arrastrara a tus pies lastimosamente y ofreciera mis heridas a tus besos
¿ahí, ahí sí te quedarías?


La vida es una puta
te suelta la mano en los acantilados  para dársela a otros
y ahí quedamos los muertos
colgando como títeres del infierno

Pero ya no buscaré pasajeras bondades
me retorceré cual insecto negada a ser arrojada al fuego
y, desempolvando mis alas negras
me elevaré sobre mi propia estupidez.

domingo, 9 de agosto de 2015

Rito (v)


Yacíamos sobre la fría piedra, pero el nacimiento de los instintos podía derretir todo material y traer a los templos el incendio de la profundidad de la tierra.
En otros mundos, yo tomaba tu mano y lo llevaba ante los Dioses del Caos, en su ceremonia privada de presentación a los Espíritus del Sendero. Él, que tras largos caminos polvorientos y ensangrentados, con su cuerpo maltratado y mal nutrido, abandonabs los placeres mundanos para iluminar la consciencia con la lámpara del universo. Yo, vigilante de los umbrales, lo traía a la nueva vida. Era mi amado hijo, mi aguerrido padre, mi incansable amante. Me volví para él puente entre tierra sagrada y tierra profana. Mis venas convertidas en ríos, cascadas, afluentes que ojos humanos no han visto; mi piel, de regreso a su estado natural de barro; mis cuerdas vocales ocupadas por las lobas, lanzaban sus quejidos que a la vez eran anhelos lunares, suspiros como vendavales de viento entre los árboles.
Él, ungido por el conocimiento de lo sagrado del sexo, liberaba su alma; ahora él, completo de femeneidad y fiereza, de delicada bestialidad, continúa su camino como excelso ante los dioses que ya conocen su nombre. Él sigue.
Y yo me quedo envuelta en llanto, exhausta de contener a toda la tierra en el vientre. El éxtasis aún perdura cuando, ya en otro lugar, las doncellas se ocupan de aliviar mi cuerpo eléctrico. Allí está ella, veo sus rizos rojos antes que pose unas oscuras hojas sobre mis ojos. El agua fría, el baño de las hierbas de la calma, la nostalgia del poder sentido, el nuevo enlace con un alma deshecho al instante en que nuestros cuerpos se alejaban sobrecogidos. Y vuelvo a mi camino, a ser nuevamente el puente, a esperar en el umbral a quién desee entrar.

Esbozos


Nos sumergimos en el agua por mucho rato, no sé contar las horas. Es invierno, el bosque está nevado y el agua congelada, pero voluntariamente entramos en ella. Es lo que somos.
Nuestro instructor está afuera, cuidándonos, hablándonos, guiándonos. Hoy somos cuatro mujeres. Esta es sólo una prueba de tantas a las que nos sometemos en nuestro entrenamiento espiritual. El frío nos lleva a un estado de seminconsciencia en el que experimentamos trances y visiones místicas. No es de gran importancia lo que veamos o sintamos en éste momento, pero es importante vivirlo, estar siempre en conexión. Somos los puentes.
El agua llega hasta mi barbilla cuando resbalo. Éste arroyo no tiene fondo. Sus orillas descienden hasta que la tierra se abre en un canal subterráneo. Debemos cuidar de no resbalar. Si lo hacemos no pasará nada, pero cualquiera prefiere no descuidarse.
El agua es tan clara que puedo ver mis pies. Están muy blancos. A pesar del dolor y la incomodidad me siento limpia.
De pronto veo una figura entre los árboles, a lo lejos. Éstos ritos nadie los puede ver, ni siquiera los discípulos. Me quedo mirándolo y él nos observa. Está impresionado, lo sé, él sabe lo que hacemos pero nunca lo había visto. Es primera vez que veo a este hombre. No nos relacionamos mucho con los discípulos que llegan de todas partes. Él es especial. Pregunto a la Madre por qué está aquí viendo esto, por qué yo lo he visto a él y por qué guardo silencio cuando debería avisar su presencia.
Dibujo en la tierra la manzana y la serpiente. Sé que habla de la fecundación y la naturaleza sagrada de la raza humana. Él me ve dibujando. Yo le explico. No estoy autorizada para revelar nada a nadie,  yo no soy enseñante, pero éste hombre es distinto, él vió cosas que no debía, su camino es distinto. Siento atracción por él, ganas de enseñarle. No es fácil, no hablamos el mismo idioma. Él es un caballero, un noble, ha venido de lejos y sabe hablar mi idioma. Yo apenas sé hablar el mío. He recibido instrucción desde niña, pero en el nivel en que estoy yo y las demás el lenguaje es algo que se va olvidando, soy parte más del bosque, soy un canal, no soy completamente humana.
Ellos van a venir  a buscarnos. Nos acusan de prostitución, brujería, sacrilegio. Todo eso nos llevará a la hoguera. Nuestros tiempos de dicha y sabiduría se acaban. Ellos han llegado. La mitad de nosotras y los enseñantes se van, así debe ser. Yo elijo quien se queda. Mi hermana se va, la obligo. Nos quedamos muy pocas. Nos quedamos para que los curas sacien su hambre de asesinar, los demás se van porque la orden debe seguir viva, es el conocimiento de la humanidad.

Ellos entran como bestias. Estamos reunidas en el templo sagrado. No ofrecemos resistencias pero aman la violencia. Hacen que miremos apoyadas junto a una pared mientras, con cuerdas, derriban la dios, se hace pedazos. Grito mientras caigo e rodillas. No importa que vean mi dolor, no me importa que arder. Sus impuras manos ensucian lo bueno, la verdad de los hombres y la tierra, la naturaleza de las almas, lo sagrado del cosmos. Mi grito es como el de un animal herido.


He sido su carcelera
ella, por tanto tiempo, ha esperado en medio del fuego
ella no deja de arder, año tras año
su rostro es una llama y un estruendo ensordecedor
¿Cómo pude temerle si su existencia es la tenue caricia de las sombras del mediodía?
No me digas amor, que soy mitad desapego
No me digas paz, que andanza es una declaración de guerra
elijo la dirección vertiginosa del caos
el desborde
el rechazo de doctrinas, religiones y teorías
soy la que ató los reflejos al fondo del agua
y corrió despavorida, temiendo su venganza
Hoy vuelvo a abrir los candados
desato el desorden, la duda, las libertades negras

y abro las puertas al incendio que yace escondido en mi cabeza.